La génesis de este trabajo y la definición de sus rasgos metodológicos se remontan a 1996, cuando el Gobierno español formaba parte, en el seno de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), de un proyecto de estudio sobre Barrios Desfavorecidos, para el que se redactó un informe (referido al Censo de 1991) destinado a los gobiernos integrados en dicha organización. Dicho informe fue coordinado entonces por el Ministerio de Fomento y el Instituto Nacional de Estadística (INE). Con los estudios referidos a 2001 y 2006, realizados por el Ministerio de Vivienda, se pretende dar continuidad a estos trabajos, completándolos con los datos del nuevo Censo de 2011.

El Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas ofrece la siguiente definición del concepto “vulnerabilidad”: “un estado de alta exposición a ciertos riesgos e incertidumbres, en combinación con una habilidad reducida para protegerse a uno mismo contra aquellos riesgos e incertidumbres y hacer frente a sus consecuencias negativas. Existe a todos los niveles y dimensiones de la sociedad y forma parte integral de la condición humana, afectando tanto al individuo como a la sociedad como un todo”.

En este estudio, se entiende la “Vulnerabilidad Urbana” como aquel proceso de malestar en las ciudades producido por la combinación de múltiples dimensiones de desventaja, en el que toda esperanza de movilidad social ascendente, de superación de su condición social de exclusión o próxima a ella, es contemplada como extremadamente difícil de alcanzar. Por el contrario, conlleva una percepción de inseguridad y miedo a la posibilidad de una movilidad social descendente, de empeoramiento de sus actuales condiciones de vida.

Por lo tanto, la vulnerabilidad de un territorio tiene que ver con dos dimensiones que la afectan:

  • Por un lado, está constituida por condiciones de desfavorecimiento social, de desventajas estructurales de una población para desarrollar proyectos vitales en contextos de seguridad y confianza.
  • Por otro lado, la vulnerabilidad es también un estado psicosocial que afecta a la percepción que los ciudadanos tienen del territorio en donde viven y de sus propias condiciones sociales. Una percepción negativa de su situación como residentes en un espacio social puede traducirse en procesos de malestar urbano que pueden no corresponderse con unos indicadores ‘objetivos’ de vulnerabilidad. Estamos hablando, por tanto, de que la vulnerabilidad es también un concepto relativo, contextual, que debe ser enmarcado en un territorio concreto.

Por tanto, la vulnerabilidad debe tener una perspectiva multidimensional, contemplando aquellas dimensiones y variables que más incidencia tienen en la disminución o crecimiento de la vulnerabilidad en un espacio social concreto. En este estudio se contemplan 4 perspectivas o dimensiones de la vulnerabilidad:

  • Vulnerabilidad socio-demográfica.
  • Vulnerabilidad socio-económica.
  • Vulnerabilidad residencial.
  • Vulnerabilidad subjetiva.

Más información sobre el concepto de vulnerabilidad urbana puede obtenerse en el documento "Concepto de vulnerabilidad urbana".

Así pues, el concepto de vulnerabilidad social expresa una problemática compleja que, para ser abordada, precisa de un análisis y de una intervención multidimensional, aunque con las limitaciones impuestas, en una fase de diagnóstico, por la disponibilidad de fuentes estadísticas a escala de sección censal que cubra todo el territorio nacional y teniendo en cuenta la necesidad de comparabilidad respecto al estudio previamente realizado referido a 1991. En nuestro caso, la fuente básica de información es el Censo de Población y Vivienda (1991, 2001 y 2011), pues es la única que dispone de información extensiva e intensiva a nivel estatal con un nivel de desagregación espacial suficiente (la sección censal) para poder abordar este trabajo; siendo además la única que recoge los indicadores utilizados para definir las Áreas Estadísticas Vulnerables.

Para el estudio, se toman tres Indicadores Básicos de Vulnerabilidad Urbana (IBVU) que permiten caracterizar ésta: Porcentaje de población en paro, y Porcentaje de población sin estudios (comunes para los años 1991, 2001 y 2011), y un tercer IBVU, representativo de las carencias en las viviendas (Porcentaje de viviendas sin agua corriente, WC, baño o ducha en 1991; Porcentaje de población en viviendas sin servicio o aseo, en 2001; Porcentaje de viviendas en edificios en estado de conservación ruinoso, malo o deficiente, en 2011). A ellos se añade un cuarto IBVU (tasa de inmigración) en la Adenda de 2006. La Vulnerabilidad se detecta cuando estos valores superan los valores de referencia, con respecto a la media nacional. Ello no impide en un análisis más detallado pudieran detectarse otros ámbitos con Vulnerabilidad Contextual, resultante de comparar los Indicadores con los valores de referencia regional o municipal.

Más información sobre los Indicadores Básicos de Vulnerabilidad Urbana.

Menú general