Historia

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Los inicios de la aviación en España

Los primeros escarceos en la historia aeronáutica de nuestro país fueron realizados por los eminentes Pedro Vives, Alfredo Kindelan y Emilio Herrera, entre otros. A finales de 1910, a través de la Comisión de Experiencias dependiente del Ministerio de la Guerra, se llevó a cabo la adquisición en Francia de los primeros aeroplanos que volaron en España. Sólo unos meses después, el 12 de marzo de 1911, se realizó el primer vuelo desde Ciudad Lineal a Carabanchel, por el primer español en tener el título de piloto, obtenida esta licencia en Francia y de nombre Benito Loigorri Pimentel.

El quince de marzo de 1911 se empezaban en España a dar las primeras clases para la obtención de la citada licencia entre cuyos alumnos de la primera promoción se encontraban, los capitanes Alfredo Kindelan, Emilio Herrera, entre otros, que se unirían a Loigorri en este periodo inicial de nuestra aviación.

A partir de estos primeros hitos puntuales, la actividad del transporte aéreo en España se ha desarrollado, en estos 100 años, de manera continua, respondiendo en todo momento a las crecientes demandas y necesidades que se requerían al sector.

El origen de nuestro transporte aéreo: la ruta de Latécoère Tolouse-Casablanca

Más allá de los hechos anteriormente descritos, el nacimiento del transporte aéreo en España hubo de esperar 8 años, hasta que el día 1 de septiembre de 1919 se inauguró, de forma oficial, la ruta aeropostal entre Toulouse y Casablanca, con escalas de carácter técnico en Barcelona, Alicante y Málaga. Este primer recorrido, llevado a cabo por tres Breguet XIV que partieron del aeródromo de Montadrau, cercano a Toulouse, y finalizó al día siguiente con la llegada a Casablanca, transportaba ejemplares del diario local francés “La Depèchê” y varias sacas de correo simuladas.

Esta primera operación, llevada a cabo por la compañía francesa Société des Lignes Latécoère, marcó también el inicio del ordenamiento del transporte aéreo en España, con la Real Orden de 29 de agosto de 1919 que autorizaba las escalas en España.

La ordenación de un nuevo modo de transporte. Primeros pasos de la autoridad aeronáutica

La necesidad de coordinar las distintas actividades aeronáuticas en nuestro país, llevo al gobierno a crear el 31 de julio de 1919 la Comisión Interministerial de Aviación. De esta forma, el Ministerio de Fomento ha estado presente de forma protagonista, desde las primeras fases de la historia aeronáutica en nuestro país. El 14 de noviembre de 1919, mediante Real Decreto, se creaba el primer organismo administrativo de la aviación civil en España, el Negociado de Aerostación y Aviación Civiles, dependiente del Ministerio de Fomento.

En ese mismo año, a través del Real Decreto de 25 de noviembre, se promulga el primer Reglamento de la Navegación Aérea Civil.

Estos primeros cimientos normativos y operativos fueron el inicio del transporte aéreo en España, que hoy, cien años después, mueve más de 263 millones de pasajeros por los aeropuertos españoles de la red de Aena, y nos conecta con más de 170 países de todo el globo.

Los años 20:  Las primeras compañías de transporte aéreo

El camino iniciado por Pierre-Georges Latécoère en 1919 tuvo continuidad con la licitación de los primeros servicios aeropostales que conectaban destinos en territorio español. Así, el 15 de octubre de 1921 se inaugura la ruta Sevilla – Larache, por parte de la primera compañía aérea española: C.E.T.A. (Compañía Española de Tráfico Aéreo), operada con aparatos De Havilland DH9, creada en 25 de junio de 1921 a partir de los Talleres Hereter de Barcelona.
Este primer enlace fue ampliado con la inauguración de las conexiones Sevilla-Tánger, Barcelona-Palma de Mallorca y Málaga-Melilla.

Dos años después, en 1923, aparece la segunda compañía nacional, la Compañía Aeromarítima Mallorquina (CAMSA) que opera la ruta Barcelona – Palma de Mallorca llevando a cabo transporte de correo entre los puertos de ambas ciudades con hidroaviones Savoia S-16 y, posteriormente, con Machi M.18. Debe destacarse en el nacimiento e impulso de las iniciativas de LAPE y CAMSA la importancia de la figura de Jorge Loring como entusiasta empresario y visionario de las grandes utilidades del transporte aéreo.

Avión despegandoMás tarde, ya en 1925, se constituyó en Madrid la compañía Unión Aérea Española (UAE). Operó diversos modelos de Junkers, como el Junkers G-24 de la fotografía que acompaña este texto, y dio servicio fundamentalmente al triángulo Madrid, Sevilla, Lisboa. En Madrid se empleó el aeropuerto de Getafe y en Sevilla las operaciones se basaron en Tablada, dando pie a la creación de lo que sería más adelante el aeropuerto de Sevilla.

El incremento de la actividad aeronáutica, ya de carácter comercial, puso de manifiesto la necesidad de establecer nuevos emplazamientos desde los que puedan operar las aeronaves de las compañías de nueva aparición. Así, el 9 de abril de 1927 se constituye el Consejo Superior de Aeronáutica y se promulga el Real Decreto Ley en el que se definen las bases para la construcción y explotación de aeropuertos nacionales. De modo que las compañías existentes comenzaron a operar en aeropuertos militares como Getafe, Tablada o el Prat de Llobregat (aeronaval) y el civil de Carabanchel. Por otro lado, la Compagnie Genérale Aeropostalé, la antigua Latécoère utilizaba sus propios campos en Barcelona (La Volatería), Alicante y Málaga. No habría que esperar muchos para que surgieran nuevos aeródromos en Pamplona, Almería, Vitoria, y Albacete.

En esta primera década de operaciones comerciales en España, se esbozaron las primeras indicaciones técnicas de lo que debiera ser un aeródromo, y también las primeras indicaciones de lo que debiera ser un aeropuerto de uso comercial.

Avión en tierra con el pilotoEn el ámbito administrativo y regulador, siguiendo la corriente europea a finales de los años 20 de controlar el incipiente transporte aéreo, en los diferentes países, se procedió a controlar todos los servicios de transporte ofrecidos por las diferentes compañías que operaban en cada país. Se sacan a concurso público en modo de concesión, el cual es ganado aquí en España por Concesionaria de Líneas aéreas Subvencionadas, S.A. (CLASSA), en el año 1929. Más tarde con nuevo enfoque político se nacionalizan los servicios de transporte aéreo creando Líneas Aéreas Postales Españolas (LAPE). Esta compañía opero los primeros modelos de DC-2 en España, bimotor de ala baja, precursor del exitoso Douglas DC-3.

La década de los veinte fue también testigo de la incorporación de la mujer a la historia aeronáutica de nuestro país. En noviembre de 1928, María Bernaldo de Quirós y Bustillo se convirtió en la primera mujer en obtener su licencia de piloto, en la escuela de pilotos del Real Aeroclub de España. Recibió su formación en un biplano De Havilland DH-60 Moth, y con posterioridad, a los mandos de una aeronave del mismo modelo, realizó exhibiciones a lo largo de toda la geografía española. Pocos meses después, en enero de 1929, Margot Soriano Sánchez obtuvo su licencia en la escuela del aeródromo de Cuatro Vientos, la anécdota romántica de éste hito es que en el mes de febrero la reciente piloto contrajo matrimonio con su instructor en un hangar del aeródromo iniciando el viaje de bodas en una avioneta. Durante los años posteriores continuaron sumándose más mujeres a las pioneras de la aviación española.

Nacimiento de Iberia. La consolidación del transporte aéreo

Avioneta en despegueEl 14 de diciembre de 1927 es una de las fechas más importantes en nuestra historia aeronáutica. Iberia, fundada el 28 de junio de ese mismo año, inaugura sus operaciones con la mítica ruta entre Barcelona y Madrid. Ese primer vuelo, realizado con un trimotor Rohrbach Roland, no estuvo exento de anécdotas: el aparato, que salió de Barcelona rumbo a Madrid, donde el Rey Alfonso XIII iba a ser testigo de su aterrizaje en el actual aeropuerto de Cuatro Vientos, tuvo que realizar una escala inesperada en los campos de Almazán (Soria) para evitar una tormenta. Aquel primer vuelo duraba casi 4 horas y costaba, a sus privilegiados pasajeros, 163 pesetas (300, si el billete era de ida y vuelta).

La aparición de nuevas compañías aéreas y la incorporación de nuevas rutas hacia necesario la aparición de un mayor número de infraestructuras terrestres para satisfacer las, cada vez más exigentes, necesidades, por lo que durante estos años se elaboró un plan de nuevas construcciones dentro del que se enmarcaban las obras del futuro aeropuerto de Madrid en el término municipal de Barajas, reservando unos terrenos de 500 fanegas. En estas fechas el parque aeronáutico civil español era realmente pequeño, en 1928 el número de aviones civiles españoles matriculados y en servicio se reducía a 22: dos Junkers G-24 y cuatro Junkers F-13 de la Union Aérea Española UAE, cuatro Loring R.III de Loring, tres Rohrbach Roland de Iberia, un Breguet XIV de CETFA, compañía que realizaba trabajos fotográficos y ocho aeronaves particulares.

El aeropuerto de Barajas se abrió al tráfico el 22 de abril de 1931 pero no fue hasta el 15 de mayo de 1933 cuando recibió su primera operación comercial, la aeronave elegida por la compañía para esta emblemática operación fue un Fokker F.VII, un trimotor de ala alta de fabricación holandesa de gran éxito en las compañías aéreas europeas de la época.

aeronave Fokker F.VII

Aeronave Junkers Ju-52Hubo de esperarse al final de la a guerra civil española para que se llevase a cabo la primera conexión internacional de la compañía Iberia, con la inauguración, el 1 de mayo de 1939, de la primera ruta que enlazaba España con Portugal: el enlace Madrid – Lisboa, operado por el trimotor de característico fuselaje corrugado Junkers Ju-52, un extraordinario aparato estrechamente relacionado con nuestra historia aeronáutica.

Foto de la tripulacion y el avión Douglas DC-47 años después, el 22 de septiembre de 1946, Iberia es protagonista de un hecho remarcable internacionalmente, al ser la primera compañía europea que enlazaba el viejo continente y América latina. El vuelo tenía una duración de 36 horas y era realizado por el modelo Douglas DC-4, un elegante cuatrimotor de émbolo con capacidad para medio centenar de pasajeros, aunque en aquel vuelo inaugural viajaron 28 personas, entre las que se encontraba el entonces Director General de Aviación Civil, Juan Bono.

Pronto, y gracias al vertiginoso avance en la industria aeronáutica tras la segunda guerra mundial, los DC-4 quedaron obsoletos frente a las nuevas aeronaves que se incorporaban al ámbito civil. En 1954, Iberia introdujo en sus rutas transatlánticas tres nuevas aeronaves del modelo Lockheed L-1049 Super Constellation, a las que bautizó Pinta, Niña y Santa María, en homenaje al descubrimiento de América. Ésta aeronave, de esbelta aerodinámica, estaba dotada de cuatro enormes motores radiales de 18 cilindros, disponía de cabina presurizada y tenía una capacidad para 74 pasajeros, 14 en primera clase y 60 en turista, situando la primera clase en la parte posterior de la aeronave, donde el ruido y las vibraciones transmitidas por los motores era inferior.

Aeronave Lockheed L-1049 Super Constellation

La llegada de los Jets

En 1960, la aerolínea Aviaco (Aviación y Comercio S.A.), que había sido fundada el 18 de febrero de 1948, se convierte en la primera compañía aérea española en operar con reactores, al incorporar a su flota el modelo Sud Aviation Caravelle, un bimotor de corto y medio alcance con los dos turborreactores situados en la parte posterior del fuselaje.

Iberia se incorporó de forma inmediata a la generación de los grandes “jets”, con la puesta en servicio de los cuatrimotores Douglas DC-8, en 1961, que bajo el sobrenombre de “El rey de las largas distancias”, dio servicio a las conexiones con Nueva York, Caracas, San Juan de Puerto Rico y Buenos Aires. Estas aeronaves tomarían el relevo de los incansables Super Constellation en los que recaía hasta la fecha las rutas trasatlánticas.

Aeronave Douglas DC-8 en vuelo

El crecimiento del tráfico aéreo y la aparición de nuevas aeronaves provocó la necesidad de actualizar las infraestructuras existentes por lo que en 1958 se aprobó la ley de Aeropuertos, a través de esta ley se creaba la Junta Nacional de Aeropuertos, que posteriormente pasaría a ser el Organismo Autónomo Aeropuertos Nacionales (OAAN) dependiente del Ministerio del Aire, se ejecutaba la modernización de los aeropuertos de Madrid, Barcelona, Palma de Mallorca, Málaga y las Palmas, en 1962 ya eran 33 los aeropuertos nacionales en servicios.

En el marco de la recién promulgada Ley de Navegación Aérea (21 de julio de 1960) se creaba el Servicio Nacional de Control de Vuelo, que se adheriría años más tarde a la organización Eurocontrol, y se realizaba una mejora en la operación de la Red de Ayudas a la Navegación Aérea.

Turismo y Aviación

Sin ningún atisbo de duda, el desarrollo y modernización del transporte aéreo en España va ligado a la gran evolución y desarrollo de la industria turística en nuestro país. Durante la década de los 60, España experimento un notable crecimiento económico, impulsado por la apertura al exterior, que permitió la llegada a nuestro país de gran número de turistas buscando, en su mayoría, los atractivos destinos de sol y playa. A través de la Ley 197/1963, de 28 de diciembre, sobre «Centros y Zonas de Interés Turístico Nacional» se pretendía atraer el turismo extranjero a la costa española. El transporte aéreo se constituía como pilar fundamental dentro de estas medidas orientadas a general un impulso de la actividad turística. En esta época se produjo el gran crecimiento de los vuelos chárter.

Tal fue la expansión de éste tipo de servicio que en 1971 el 71% de los pasajeros llegados a los aeropuertos españoles lo hicieron a través de vuelos no regulares. El concepto de vuelo chárter, concebido como vuelo sujeto a la demanda, es decir, una aeronave fletada exclusivamente para realizar un determinado servicio puntual, ha existido desde los comienzos de la aviación comercial, pero fue durante la década de los 60 cuando los vuelos a demanda supusieron una revolución en el sector, incentivando el crecimiento del turismo y, como consecuencia, el transporte aéreo en España.

Aeronave de IBERIA en vueloLos vuelos chárter y la explosión turística hicieron surgir de gran número de compañías que operaban éstos vuelos, especial mención merece el caso de Spantax, fundada en 1959, que comenzó realizando vuelos con base en Gran Canaria hacia el Sahara a finales de los años 50 con Douglas DC-·3, y a partir de 1962 amplió su operativa a la península y Baleares. Posteriormente fue agregando rutas e incorporando aeronaves de mayor capacidad llegando a convertirse en la primera compañía chárter de Europa a comienzos de los años 70 operando, entre otras aeronaves, el histórico tetrarreactor Convair 990 Coronado y, posteriormente, el McDonnell Douglas DC-10.

España no tardó en incorporar a su paisaje la inconfundible silueta de uno de los aparatos más emblemáticos de la historia de la aviación, el Boeing B-747 Jumbo. La impresionante aeronave, que aún hoy opera en todo el mundo y revolucionó la industria y el transporte aéreo desde su primer vuelo, entró a formar parte de la flota de Iberia el 22 de octubre de 1970, inaugurando la era del fuselaje ancho en nuestro país.

Aun no entrada la década de los 70, en octubre de 1969, Bettina Kadner Schilling, madrileña de origen alemán, se convierte en la primera mujer en nuestro país en conseguir el título de piloto comercial de primera clase, a los 22 años de edad. Bettina no tardó en incorporarse a la compañía Spantax en lo que fue el inicio de una exitosa y dilatada carrera profesional, que la llevó a ser la primera comandante de vuelo en España y la segunda en Europa.

El transporte aéreo cercano al Centenario

La creación de Airbus, que nació como iniciativa europea en 1967 y se ha consolidado, en competencia con la poderosa industria estadounidense, en el fabricante puntero en innovación y desarrollo en el sector comercial, ha tenido gran importancia en la historia de nuestro transporte aéreo. La gama de aeronaves de transporte diseñadas por Airbus ha elevado los estándares de calidad y prestaciones a cotas impensables unas décadas atrás. La industria española se integra dentro de éste gigante aeronáutico europeo con sus históricas instalaciones de Construcciones Aeronáuticas S.A. en el aeródromo militar de Getafe, y Tablada en Sevilla, entre otras.

Pista de aterrizaje aeropuerto Madrid-Adolfo Suarez-BarajasA finales del siglo pasado se vivió una auténtica revolución en el transporte aéreo comunitario y, en consecuencia, español, con los tres paquetes de la liberalización de este modo de transporte. Con la liberalización de los mercados se abrió un abanico de posibilidades para el pasajero, que se benefició de la amplia oferta a su disposición y amplió la accesibilidad a este medio de transporte a todos los niveles. A través de este proceso de liberalización se permite a las compañías comunitarias operar en cualquier ruta en el interior de la unión europea.

En este entorno, a través de la Ley 4/1990 de 29 de junio, de Presupuestos Generales del Estado para 1990 se crea el ente público Aeropuertos Nacionales y Navegación Aérea en la que recaían las competencias de gestión de red de aeropuertos y las instalaciones de ayuda a la navegación aérea y control de la circulación aérea.

Durante estos años y fruto del nuevo entorno liberalizado se hace necesario la actualización de las infraestructuras aeroportuarias adecuándolas al acuerdo Schengen, además en el año 1992 coincide la celebración de la Exposición Universal en Sevilla y los Juegos Olímpicos en Barcelona, lo que supone una gran afluencia de visitantes a los aeropuertos de estas ciudades.

Producto de éste proceso de liberalización del mercado aéreo supuso además la aparición de las compañías de bajo coste que se ha supuesto a medio plazo un gran incremento de la actividad aérea en todo el continente europeo. El modelo de negocio de estas compañías: eliminación de servicios accesorios gratuitos, reducción de los tiempos de escala, nueva estructura de costes, ha revolucionado el modo de operación de las compañías tradicionales, y ha propiciado un acceso más asequible al medio aéreo. Esta situación provoca un incremento sustancial del número de movimientos, lo que condujo a la necesidad de ampliar la capacidad de nuestros aeropuertos.

El nuevo siglo, hasta el día de hoy, ha visto crecer a nuestro sector en todos los niveles: nuestras compañías aéreas están presentes en los grandes mercados internacionales y domésticos y nuestras infraestructuras aeroportuarias y de navegación dan servicio con niveles de calidad reconocidos internacionalmente.

Los primeros cien años de nuestra aviación comercial, aun atravesando periodos difíciles, han transformado, para mejor, nuestra sociedad y han hecho posible que las distancias sean hoy un factor casi anecdótico. Hoy volar está al alcance de todos, de forma cada vez más segura, confortable y respetuosa con el medio ambiente.

Entrados ya en su segundo siglo de existencia, el transporte aéreo en España afronta desafíos, como la aparición de nuevas tecnologías y posibilidades, y exigentes previsiones de crecimiento de tráfico, con el mismo entusiasmo y capacidad de innovación que nos ha llevado hasta hoy, desde aquel 1 de septiembre de 1919.

A finales de 1910, a través de la Comisión de Experiencias dependiente del Ministerio de la Guerra, se llevó a cabo la adquisición en Francia de los primeros aeroplanos que volaron en España. Sólo unos meses después, el 12 de marzo de 1911, se realizó el primer vuelo desde Ciudad Lineal a Carabanchel.

La Real Orden de 29 de agosto de 1919 que autorizaba las escalas en España. marcó el inicio del ordenamiento del transporte aéreo en España.

El Real Decreto de 25 de noviembre 1919,  promulga el primer Reglamento de la Navegación Aérea Civil

En esta primera década de operaciones comerciales en España, se esbozaron las primeras indicaciones técnicas de lo que debiera ser un aeródromo, y también las primeras indicaciones de lo que debiera ser un aeropuerto de uso comercial.

La década de los veinte fue también testigo de la incorporación de la mujer a la historia aeronáutica de nuestro país. En noviembre de 1928, María Bernaldo de Quirós y Bustillo se convirtió en la primera mujer en obtener su licencia de piloto, en la escuela de pilotos del Real Aeroclub de España.

El 14 de diciembre de 1927 Iberia inaugura sus operaciones con la mítica ruta entre Barcelona y Madrid. Ese primer vuelo duraba casi 4 horas y tuvo que realizar una escala inesperada en los campos de Almazán (Soria) para evitar una tormenta.

El 22 de septiembre de 1946, Iberia es protagonista de un hecho remarcable internacionalmente, al ser la primera compañía europea que enlazaba el viejo continente y América latina. El vuelo tenía una duración de 36 horas.

En 1960, la aerolínea Aviaco (Aviación y Comercio S.A.), que había sido fundada el 18 de febrero de 1948, se convierte en la primera compañía aérea española en operar con reactores.

En 1962 ya eran 33 los aeropuertos nacionales en servicios.

A través de la Ley 197/1963, de 28 de diciembre, sobre «Centros y Zonas de Interés Turístico Nacional» se pretendía atraer el turismo extranjero a la costa española. El transporte aéreo se constituía como pilar fundamental dentro de estas medidas orientadas a general un impulso de la actividad turística. En esta época se produjo el gran crecimiento de los vuelos chárter.

El Boeing B-747 Jumbo, la impresionante aeronave, que aún hoy opera en todo el mundo y revolucionó la industria y el transporte aéreo desde su primer vuelo, entró a formar parte de la flota de Iberia el 22 de octubre de 1970, inaugurando la era del fuselaje ancho en nuestro país.

Con la liberalización de los mercados se abrió un abanico de posibilidades para el pasajero, que se benefició de la amplia oferta a su disposición y amplió la accesibilidad a este medio de transporte a todos los niveles. A través de este proceso de liberalización se permite a las compañías comunitarias operar en cualquier ruta en el interior de la unión europea.

Los primeros cien años de nuestra aviación comercial, aun atravesando periodos difíciles, han transformado, para mejor, nuestra sociedad y han hecho posible que las distancias sean hoy un factor casi anecdótico. Hoy volar está al alcance de todos, de forma cada vez más segura, confortable y respetuosa con el medio ambiente.